22 de Abril
Petra, Jordania
Desayunamos copiosamente a base de zumos naturales, dátiles,
quesos y diversos tipos de mieles antes de hacer el check-out en el hotel.
Ammán mientras desayunábamos en el hotel
La vida latente, intuida anoche, ha tomado las calles con la
insolencia de la primavera que un día estalla tras meses de lluvia. Cambiamos
dinero en una pequeña tienda cercana y emprendemos el camino dirección Sur.
Mahmoud nos cuenta que Ammán se encuentra justo en la
frontera que delimita la Jordania verde, hacia el Norte, de la desértica y
árida, mucho más extensa, hacia el Sur.
Conforme avanzamos en este último sentido y el día se acerca
a su zenit, el sol y la temperatura se van volviendo más insolentes. Las
sombras de las gentes y los animales que pueblan los arcenes menguan hasta
desaparecer y, desde el interior confortable
de nuestro coche con aire acondicionado y cristales tímidamente tintados,
el panorama exterior adquiere un punto de lejanía, de irrealidad y de paisaje "desolado por el
sol".
Mahmoud, siempre hospitalario y complaciente sin ser
excesivo, nos habla de árboles milenarios
– queshiah –, pueblos elevados – “Éste es el más alto de Jordania” – y de cómo
es más partidario de Iniesta y Messi que de Ronaldo y Alonso.
Y así, tras dos horas y media sin una sola concesión al
aburrimiento, llegamos a Petra justo a tiempo para hacer el check-in, comer
frugalmente y visitar la antigua ciudad esculpida en la piedra.
Petra nos da la bienvenida desde la carretera
Check-in en el hotel. Los retratos de Hussein - ya fallecido -, Abdulá - actual rey - y su hijo Hussein - futuro monarca -, omnipresentes.




