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sábado, 19 de julio de 2014

De Ammán a Petra

22 de Abril
Petra,  Jordania

Desayunamos copiosamente a base de zumos naturales, dátiles, quesos y diversos tipos de mieles antes de hacer el check-out en el hotel.

Ammán mientras desayunábamos en el hotel

La vida latente, intuida anoche, ha tomado las calles con la insolencia de la primavera que un día estalla tras meses de lluvia. Cambiamos dinero en una pequeña tienda cercana y emprendemos el camino dirección Sur.

Mahmoud nos cuenta que Ammán se encuentra justo en la frontera que delimita la Jordania verde, hacia el Norte, de la desértica y árida, mucho más extensa, hacia el Sur.

Conforme avanzamos en este último sentido y el día se acerca a su zenit, el sol y la temperatura se van volviendo más insolentes. Las sombras de las gentes y los animales que pueblan los arcenes menguan hasta desaparecer y, desde el interior confortable  de nuestro coche con aire acondicionado y cristales tímidamente tintados, el panorama exterior adquiere un punto de lejanía, de irrealidad y de paisaje "desolado por el sol".

Mahmoud, siempre hospitalario y complaciente sin ser excesivo,  nos habla de árboles milenarios – queshiah –, pueblos elevados – “Éste es el más alto de Jordania” – y de cómo es más partidario de Iniesta y Messi que de Ronaldo y Alonso.


Y así, tras dos horas y media sin una sola concesión al aburrimiento, llegamos a Petra justo a tiempo para hacer el check-in, comer frugalmente y visitar la antigua ciudad esculpida en la piedra. 

 Petra nos da la bienvenida desde la carretera

Check-in en el hotel. Los retratos de Hussein - ya fallecido -, Abdulá - actual rey - y su hijo Hussein - futuro monarca -, omnipresentes.

jueves, 17 de julio de 2014

Llegada a Ammán

Lunes, 21 de Abril

Ammán, Jordania

Rueda de prensa previa a la salida en la sede de la Comunidad de Madrid

Llegamos a Ammán de madrugada, después de haber hecho trasbordo en Roma. Mahmoud, nuestro guía a partir de ese instante, nos esperaba en el aeropuerto. Solícito, tímido, complaciente, con su forma de vestir occidentalizada.

Panel informativo en el aeropuerto de Roma. En él, nuestro vuelo a Ammán.

Una gigantesca imagen del rey  Abdalá con su padre – el ya fallecido rey Hussein -  y su hijo nos dio la bienvenida dejándonos muy claro nada más aterrizar cierto culto a su figura algo chocante para un europeo "comunitario".

El trayecto hasta el hotel por una estrecha carretera, largo y  tedioso si no fuera por la curiosidad de lo nuevo, discurrió entre paisajes semiurbanos escasamente iluminados y fantasmales a esas horas.  Se intuía la vida, pero no se la veía.

Mahmoud se esmeraba en agradarnos, en no dejar silencios demasiados incómodos y prolongados y en que nos quedara bien claro que nuestro destino estaba en una zona buena de la capital. “A la izquierda la antigua residencia real”, nos informó en un decente inglés. “Esta es la zona de las embajadas y ahí donde veis tanta policía está la americana”.

Nuestro cansancio después de un día agotador que comenzó en el Km. 0 de la Puerta del Sol, era bastante mayor que nuestra capacidad de sorpresa.

Al llegar al hotel, un edificio moderno de inequívoca decoración árabe, algo suntuosa y excesiva para mi gusto, tuvimos que pasar por un escáner tanto nosotros como nuestro equipaje.

La noche, cálida, contrasta con el tiempo lluvioso y fresco que nos despidió esta mañana en Madrid. Por la ventana, la ciudad dormida sigue teniendo un halo espectral  de vida oculta.


Por fin en la cama. Hora de descansar.